Terremoto en Ecuador, oportunidades de cohesión social

16 de abril. Se registra un escalofriante terremoto en la zona pacífica de Ecuador, con epicentro en Pedernales, siendo cerca de las 7 de la noche. El movimiento telúrico se reflejó hasta la zona pacífica Colombiana y parte del eje cafetero. 6:58 pm, tras dos minutos de angustia se encienden las alarmas.


Tras el suceso presentado en el vecino país de Ecuador, en el que los habitantes de la zona costera vivenciaron un terremoto de 7.4 grados en la escala de Richter, con un saldo de casi 400 personas fallecidas y más de 2.000 personas heridas, se empieza a ver el desastre dejado por el sismo. Edificaciones y calles destruidas, niños huérfanos, familias desmembradas y la comunidad en general expuesta a cantidades de riesgos que afectan su integridad personal, psicológica, económica y de salud, son algunas de las cosas evidentes.

Si bien, no es el primer suceso catastrófico en la historia ni será tampoco el ultimo, es un buen momento para una reflexión social.

Consecuente a la emergencia se empiezan a evidenciar comportamientos de solidaridad entre la comunidad, convocadas y sensibilizadas a través de los medios de comunicación, quienes empiezan a ejercer desde la frontera su papel de conectores sociales, con el objetivo de apoyar en la estabilización de la comunidad para la superación de la catástrofe evidenciada.

Expresiones como "Pedernales está prácticamente destruido", "la gente está comiendo junto a los cadáveres, necesitamos ataúdes", "quedaron sin nada, no tienen a donde ir" promueven reacciones profundas, pero sobre todo una necesidad de levantarse como colectivo en un mismo sentir: sobrepasar la catástrofe.

Es así como el contexto se empieza a tornar en un escenario para repensar el papel de cada ciudadano, convirtiéndose en un espacio de dependencia colectiva para superar la crisis. Estos episodios permiten a las comunidades desarrollar capacidades de cohesión, bajo premisas de tolerancia, sobre vivencia y apoyo mutuo; surgen capacidades de liderazgo que proponen a las comunidades repensarse en sus roles colectivos.

Y ese es precisamente el paso a seguir, tras la destrucción es menester a pesar del dolor y la pérdida, a pesar de las dificultades emocionales y psicológicas que rodean a las víctimas, levantarse como seres más humanos, más conscientes y más respetuosos del entorno, consolidado comunidades con principios de compartencia y solidaridad.

Esperamos y anhelamos ver una comunidad ecuatoriana socialmente fortalecida, y la invitación en este contexto es apoyar, no sólo desde los elementos básicos de sobrevivencia sino desde la construcción de ciudadanía. Si bien una de las prioridades que en casos de emergencia es suplir las necesidades básicas, es imprescindible el apoyo psicosocial para la superación de las dificultades catastróficas que rodean hoy por hoy a los costeños, y Colombia como país vecino, puede extender el esfuerzo.


Por, @TatianaCasCS

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