Transformación social, responsabilidad particular

La transformación social surge por la necesidad y la sensación de
inconformismo tanto individual como colectivo. Este es un proceso constante,
puesto siempre existirán sociedades en proceso de desarrollo, con condiciones
por mejorar.
En este marco se consideran actores de desarrollo las comunidades
internacionales, los países socios, países donantes, sociedad civil organizada,
el sector privado y la academia.
Pero hay un comportamiento social que se percibe en los noticieros
locales, regionales y nacionales, y es que los niveles de desarrollo de la
comunidad, se atribuyen al nivel y la calidad de la intervención estatal.
La sociedad se está acostumbrando a descargar el inconformismo social en
las entidades y en los gobiernos, debido a los altos niveles de corrupción que
los ha identificado en las últimas décadas. Pero existe una situación que
conviene rescatar, sobre la cual es importante llamar la atención de los
lectores; se trata del papel de cada individuo como parte del territorio.
Repensar por un momento el papel de cada individuo en el lugar donde
desarrolla su vida, (nace, crece, se reproduce y muere) conlleva reflexiones
más profundas, más reales.
Analizar cada aspecto que conforma el entorno, permitirá evidenciar que
la mayoría de condiciones pueden mejorar si hay un cambio individual en el
papel como parte de la sociedad.
El cambio y la transformación social empiezan desde la conciencia
particular.
EL CASO DE LA SALUD
Este es uno de los sectores considerados como más críticos en países
como Colombia. Según la OMS, «La salud es un estado de completo bienestar
físico, mental y social, y no solamente la ausencia de afecciones o
enfermedades.»
Como se evidencia, la “salud” no se trata precisamente de servicios de
salud, centros médicos e instituciones; si bien estas cumplen un papel en el
marco de la salud, no la definen totalmente.
Es curioso saber que el estado de bienestar se determina por muchos
factores y más curioso aún, saber que gestionar estos factores está muy al
alcance de todos. Los estilos de vida y el cuidado de los entornos están
en el marco de la intervención personal y familiar.
Una sociedad que atribuye responsabilidad directa de su bienestar y
calidad de vida a la administración estatal, está dejando en manos de un
gobierno la salud de los niños, los proyectos de vida de los adolescentes, las
situaciones mentales y consumo de SPA, los suicidios, entre otros; obviando el
papel de las familias y de los individuos en la salud colectiva.
Un ejemplo práctico puede presentarse con una persona que padece
Hipertensión Arterial en su edad adulta. Durante sus años de juventud
escasamente se preocupó por una alimentación saludable, y mucho menos cuidó la
ingesta de bebidas alcohólicas, es más, el consumo de sal fue excesivo sumando
a esto la falta de actividad física.
Realmente este es un caso muy común y repetitivo, presentándose altos índices
de enfermedades crónicas prevenibles, que no sólo afectan la situación
individual y familiar, sino que es un acto de irresponsabilidad con el sistema
de salud en general. No hay que olvidar que uno de los deberes de los usuarios
de éste, es hacer un uso racional de los recursos colectivos. Recuperar o
mantener la salud de personas con este tipo de enfermedades implica la
inversión de gran parte del dinero del sistema; un dinero destinado al
bienestar colectivo, para la salud de muchos.
Las comunidades que exigen desarrollo o que sienten gran necesidad de
transformación por el inconformismo y la falta de buenas condiciones, se
desgastan exigiendo que las entidades destinen todo su recurso para
proporcionar servicios de recuperación de la salud con costos excesivos, sin la
conciencia de su propia responsabilidad para evitar enfermar.
Qué gran aporte se haría y qué resultados se obtendría si los individuos
empiezan a repensar su papel y a actuar con responsabilidad frente a los
problemas que les aquejan.
De ahí que la transformación social sea una responsabilidad individual,
que se masifica por la unión de esfuerzos colectivo.
Por @TatianaCasCS
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