Quienes agreden a nuestras mujeres son nuestros hombres

Resultado de imagen para masculinidades

En Colombia, los sistemas de gobierno se han caracterizado por atender las problemáticas sociales desde las consecuencias, y basan todas sus estructuras y mecanismos de atención con base en el resultado final; por ejemplo, las problemáticas de salud se atiende desde el tratamiento de la enfermedad, las problemáticas de inseguridad se atienden desde el ajusticiamiento de criminales, las problemáticas de transporte se atienden castigando la movilidad, el hurto callejero motorizado se atiende controlando la circulación de motos, etc, y es así como las soluciones se vuelven inmediatistas pero no son transformadoras.

Esto mismo se evidencia en las luchas contra la violencia hacia las mujeres. Existen muchísimas experiencias, mecanismos y sistemas que atienden a las mujeres que han sido víctimas, garantizando su acceso a salud, promoviendo el empoderamiento para la denuncia eficaz, creado redes de apoyo para cuando han sido maltratadas, en fin, un sin número de acciones que obviamente son necesarias, sin embargo si no se trabaja desde las causas, estas acciones no generarán cambios.

Pensar en Violencia contra las mujeres, no requiere simplemente pensar en las víctimas, requiere también pensar en QUIÉNES están generando esas violencias. Y al hacer este análisis nos damos cuenta que nuestra sociedad está reproduciendo masculinidades que se definen por la violencia y la crueldad, masculinidades que se validan siempre y cuando menosprecien, discriminen y eviten cualquier similitud a lo femenino. Estas masculinidades que reproducimos socialmente son las que violentan, agreden y matan a nuestras mujeres, niñas y adolescentes.

Los hombres son los principales victimarios de las mujeres, o en otras palabras, quienes agreden a nuestras mujeres son nuestros hombres. De ahí la importancia que la prevención de las violencias en contra de las mujeres no se encargue simplemente de garantizar protección a la población femenina, sino que abarque una transformación social que permita "a los hombres" participar desde un rol corresponsable y no violento en su relación con las mujeres.

Así cuando vinculemos a los hombres a esta lucha, cuando se repiensen las masculinidades, cuando se transforme los roles iremos transformando la sociedad.

La igualdad de género nos compete y corresponde a todos y a todas.

Comentarios